domingo, 14 de febrero de 2010

Primera visita

Sucedió el dia en el que las cosas no tenían que suceder. Pero sucedió. De repente, desapareció. Todo cambió. Fue como el despertar de un nuevo día, y el olvido inmediato del día anterior. Surgió de la nada, o, mejor dicho, de la puerta. Llegó, se apoyó en el quicio descolorido y chirriante, lo hizo crujir bajo su peso, y ella levantó la mirada del cuaderno que tenía entre las manos.
Lo miró como si en ese momento no creyera que él estuviera allí. Lo miró como si en vez de llegar tarde, hubiese llegado pronto. Porque había sucedido cuando no tenía que suceder. No era el día en el que él tenía que aparecer, porque cuando llegase el día, ella le estaría esperando. Y él la había cogido por sorpresa.
Ninguno de los dos sabía que hacer en aquel momento, aquel momento que sabían que no les pertenecía. Entonces él la miró, se giró, y se fue por donde había venido.
Tendrían una eternidad para hablar y recibirse, pero no entonces, no en aquel momento. Todo llegaría, pensaron los dos.
Y ella, al volver a contemplar un vacío en el umbral, bajó de nuevo la vista a su cuaderno, y comenzó a escribir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario