domingo, 5 de diciembre de 2010

El osito panda y yo


Lo miré y dije: "Oh Dios mío, ¡Qué sumamente adorable...!" Se me cayeron los ojos a la par que el labio inferior, respiré por primera vez en toda la tarde de forma pausada y tranquila, y mis hombros se relajaron como pocas veces lo habían hecho desde la salida del sol. Ese regordete osito panda me había edulcorado el carácter por momentos mejor que cualquier bombón, mejor que (casi) cualquier sonrisa, mejor que la inmensa mayoría de los (que no todos) abrazos.
Me entraron unas ganas irresistibles de atravesar la pantalla y darle un abrazo a ese peluchito de ojos negros, de acurrucarme junto a su suave piel e hibernar hasta que llegase el verano, los rayos cálidos, los pantalones cortos y las despreocupaciones. Pero eso era lo que era, una foto en la pantalla de mi ordenador, nada más. A mi pesar, nada más. Pero aún así soy feliz, porque su efecto de adormidera sobre mi incansable conciencia duró unos instantes preciosos y suficientemente largos como para permitirme soñar despierta en un día que, como hoy, no se nos permite soñar. Así que sólo me queda avisar a todos los soñadores como yo que se refugien en el dulce osito panda de su imaginación, es decir, que se protejan allá dónde la vida no puede alcanzarles: dentro de ellos mismos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Me duele la cabeza.


Me duele la cabeza de tanto pensar, de tanto decir, de tanto callar. No sé si me cuesta más vivir o fingir que estoy viviendo, no sé si respirar realmente sigue siendo una acción involuntaria. A veces creo que mis neuronas son conscientes de sus acciones. Si es así, las compadezco.

Pero aún así sigo andando en bicicleta. Y eso que mi querida Alice sigue cogiendo polvo día tras día...

viernes, 16 de julio de 2010

Vuelan vuelan mariposas, maripositas de la mar. Por encima de la espuma, ¿sabeís? vuelan como si no tuvieran otro propósito, otro fin. Rozan el agua blanquecina con la punta de sus minúsculas patas, y el mar se regocija ante ese sutil contacto, como si las pocas gotas de agua que pudieran levantar en su vuelo formaran palabras, y esas palabras, frases, y esas frases, emociones de las que se alimentara el mar para sobrevivir en su eterna y monótona existencia. Y de repente aquí, hablando de mariposas que no existen pero que son tan, tan felices, que parece que debieran haber existido en algún momento, como si estuvieran predestinadas a ser las madres de la felicidad más absoluta. Pero no lo fueron, y eso es todo. Quedarán pues en la memoria, en el colectivo, deseando en lo más profundo de su ser ser o haber sido, y conformándose, resignadas, a los límites de mi paranoica imaginación.

sábado, 1 de mayo de 2010



When I look at the sky there is a voice in my head that says "everything could be possible if you live in the world you have fight for be in"

sábado, 24 de abril de 2010

60...


¿Y porqué de esa delgadez escuálida antinatural? ¿y qué fue de ese canon curvilíneo de la venus de Botticelli? ¿A dónde fueron todos esos ideales que hacían sentir a TODAS las mujeres hermosas?
Pues al mismo sitio que los cuerpos que abandonamos en la cuneta de esa flamante autopista del capitalismo inestable y adictivo. Yo no quiero ser hermosa, yo soy hermosa. Y como yo, todas las mujeres. Seamos como seamos, somos hermosas princesas. Por siempre y para siempre, para todas las anoréxicas y bulímicas de este mundo: You are a princess, baby, and dont let anyone make you think another thing. So let change this world starting by us. Like Twiggy did in her moment, the same.

domingo, 11 de abril de 2010


Libertad.
Libertad.
Libertad.
Libertad.
Libertad.

Mi él

¡Ya la veo!- Barbazul grita- ¡Ya la veo!
¡Ya veo la raja en el huevo del Grial!
¡Ya veo el cuerpo estremecedor y feo
que declama el verso de puro cristal!

Los trozos de cáscara se olvidan
bajo las plumas del fénix renacido,
bajo las cenizas que todavía brillan
opacas por el fulgor de tal ser vivo.

Y grita el fénix La Poesía que oí,
El Verso que santificado yo adoré
como el rezo de mi propia religión.

¿Y qué es El Arte más que lo que vi
en el cuadro del cual me enamoré
y que describo cuando escribo "confusión"?

domingo, 4 de abril de 2010

recuerdos de mi odiada Inglaterra...

¿De dónde nace la ispiración? ¿De un frasco de arena enterrado en el fondo de un volcán de lava ardiente, protegido por un furioso dragón, controlado por un mago de poderes inhumanos, cual anuncio de coca- cola? ¿Del vacío más profundo de la mente humana, dónde los verdaderos recuerdos se entremezclan con los falsos creando un red tan mágica como incomprensible llamada memoria? ¿De las páginas amarillentas y coloreadas de un periódico abandonado en bar, esperando inútilmente a alguien interesado más en su noticiero que en sus páginas de anuncios? ¿En una servilleta de un chiringuito playero, trasparente cual sílfide de las aguas, y convertida por la magia de un crío en un barco que, valiente y osado, se mueve al compás de las olas en una turística orilla? ¿de dónde?

Tantas preguntas sin respuesta y tantas respuestas buscando una pregunta a la que al fin unirse en un matrimonio de comprensión...

viernes, 19 de febrero de 2010

Segunda visita

Esta vez fue ella quién le vió, pero no él. Estaba en un recinto lleno de gente. Había gente por todos los lados, había casi más gente que aire. Multitud de sonidos, colores, olores, perfumes, texturas y esencias. Y presencias.

Ella se estaba agobiando. Odiaba los lugares con mucha gente. Siempre tenía la impresión de que la estaban observando. Levantó la mirada, como la levantan todos aquellos que frente a ellos no tienen nada interesante que mirar, y observó su salvación al otro lado del recinto: unas escaleras. Perfecto. Desnivel total con el resto del mundo que había decidido compartir su mismo espacio-tiempo.

El cómo llegó a las escaleras sigue siendo el mayor de los secretos. De ello sólo recuerda que llegó. Cansada, agobiada y exhausta, pero llegó. Subió con pies de plomo los suficientes escalones como para escapar de la atmósfera cargada que presionaba su mente, y se sentó.

La vista desde allí arriba era realmente bonita. Se veía a las mareas de gente moverse al unísono, según una norma que nadie sabía, pero que desde la altura de ella se podía hasta dibujar con pluma. Parecía imposible que entre tanto caos hubiera un orden.

Y parecía también imposible que entre la marea humana ella fuese capaz de distinguir una cara, un rostro, de entre todos los demás. Pero lo hizo. Lo obsevó con la pericia de quien observa sin ser visto. Le contempló durante un tiempo incontable y apenas recordado. Le observó moverse, hablar, observar a su vez. Hasta que se ocultó tras una enorme chaqueta marrón, y desapareció. Había vuelto a la nada de donde vino.

Y ahora a ella le tocaba vover junto a la multitud caótica que la reclamaba como parte de su ser.

Otra tragedia humana

Dulces hadas de la infame ciénaga,
llevaos a mis fantasmas con vosotras,
no me importa si al valle o a la vega,
pero sacad a los muertos de mi torturada cabeza.

No sabeís lo que sufro,
no sabeís lo que siento,
no hay llanto ni lamento
que exprese mi corazón
cada vez que éste palpita.

No es vida, no es mentira,
Son rosas rojas de melancolía.
Quién hablara, quién diría,
el embuste más grande,
llamado vida.

domingo, 14 de febrero de 2010

Primera visita

Sucedió el dia en el que las cosas no tenían que suceder. Pero sucedió. De repente, desapareció. Todo cambió. Fue como el despertar de un nuevo día, y el olvido inmediato del día anterior. Surgió de la nada, o, mejor dicho, de la puerta. Llegó, se apoyó en el quicio descolorido y chirriante, lo hizo crujir bajo su peso, y ella levantó la mirada del cuaderno que tenía entre las manos.
Lo miró como si en ese momento no creyera que él estuviera allí. Lo miró como si en vez de llegar tarde, hubiese llegado pronto. Porque había sucedido cuando no tenía que suceder. No era el día en el que él tenía que aparecer, porque cuando llegase el día, ella le estaría esperando. Y él la había cogido por sorpresa.
Ninguno de los dos sabía que hacer en aquel momento, aquel momento que sabían que no les pertenecía. Entonces él la miró, se giró, y se fue por donde había venido.
Tendrían una eternidad para hablar y recibirse, pero no entonces, no en aquel momento. Todo llegaría, pensaron los dos.
Y ella, al volver a contemplar un vacío en el umbral, bajó de nuevo la vista a su cuaderno, y comenzó a escribir.

jueves, 11 de febrero de 2010

Camino y caminante

¿De verdad cabe el sentir
alegría por cada instante?
Si es que el hecho de vivir
es un camino oscilante

que termina en un morir
con una puerta delante.
¿Y porqué no puede hundir
el pie en tierra el caminante?

Por que su fin es andar
por una cuerda de hilo,
porque vivir es caminar

por la senda del destino.
(Y que no se le ocurra parar
en un recodo del camino)